¡TRANSFORMA LA LEY 2173 EN ACCIÓN: PLANTA UN ÁRBOL Y DEJA HUELLA!

Dentro de los programas de restauración ecológica a través de siembra de árboles, sera obligatoria la siembra de especies nativas que estimulen la recuperación y conservación de los ecosistemas de forma diferenciada, de acuerdo con las condiciones ambientales y ecológicas del territorio, manejadas bajo el principio de sostenibilidad en uso de los recursos naturales.

Ley 2173:

Los manglares en el departamento del Atlántico, vitales para la biodiversidad y protección costera, se han reducido drásticamente a solo unas 613 hectáreas en 2020 (aprox. 9% de lo existente en 1812) debido a obras en el río Magdalena, erosión y expansión urbana. Se localizan principalmente en la Ciénaga de Mallorquín (Barranquilla), Piojó, Puerto Colombia, Luruaco, Tubará y Juan de Acosta

Los árboles nativos del departamento del Atlántico incluyen especies adaptadas al bosque seco tropical como el Roble morado (Tabebuia rosea), Almendro (Terminalia catappa), Olivo verde, Uva playa (Coccoloba uvifera), Guásimo, Cacahuananche y especies frutales como el Marañón (Anacardium occidentale). Estas especies son fundamentales para la restauración ecológica local y la biodiversidad. [1, 2, 3, 4, 5]

!SALVEMOS EL ZORRO CHUCHO¡

Habita en bosques, zonas húmedas, áreas agrícolas y entornos urbanos:                                                                                            Alimentación Omnívora: frutas, insectos, pequeños vertebrados, huevos, carroña y restos de comida humana Comportamiento y características: Puede “hacerse la muerta” como mecanismo de defensa (tanatosis) Muy adaptable a la presencia humana. Importante para el ecosistema por el control de insectos y otros organismos.

Respeta, protege y entiende: La zarigüeya es fundamental en el ecosistema como controladora de plagas (insectos, roedores, cucarachas, garrapatas), dispersora de semillas, y como parte clave de la cadena trófica, sirviendo de alimento a depredadores mayores, contribuyendo así al equilibrio natural y la regeneración de bosques. Su función es vital para la salud ambiental, regulando poblaciones y manteniendo la biodiversidad sin necesidad de químicos, siendo un "aliado silencioso" de la naturaleza.